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miércoles, 2 de noviembre de 2016

MOZÁRABES CRISTIANOS




Mi recuerdo para
los mozárabes cristianos, sefardíes y
muladíes GRANADINOS
 



El otro día estuve en una presentación de un libro en el salón de plenos del Ayuntamiento, el libro parece interesante, hablaba de los moriscos y los Libros Plúmbeos. En la presentación se recordaba los males que se cernieron sobre los moriscos y la decisión, ya en tiempos de Felipe III, de su expulsión del territorio peninsular al norte de África, un drama sin duda. 

En el antiguo reino de Granada, esta medida no afectó a muchos moriscos puesto que la rebelión del Albayzín y la rebelión de las Alpujarras hizo que los monarcas dispersaran a los moriscos granadinos por otros territorios peninsulares. 

En esta conferencia se hizo hincapié con cierta pasión que por el 13 por ciento de los genes de esta época que hay en los granadinos, supongo que el 87 restante llevarán genes íberos, romanos, visigodos, fenicios, griegos, cartagineses…, "fruto de la  mezcla de civilizaciones que se dieron en el mediterráneo durante estos milenios", llegando a decirse en la presentación, que la expulsión de los moriscos fue o pudiera ser un genocidio, término que no se acuñó hasta el siglo XX, unos siglos después. 

La historia es historia, pero da la impresión que solo conocemos o queremos conocer una parte de esa historia, la traemos a la época actual y le damos sustantivos actuales, casi nunca históricos y nos colocamos de perfil, como si no fuera historia y además nuestra historia.

Las creencias religiosas y las invasiones en Hispania o Iberia

Pero quizás conviene retrotraernos a épocas anteriores, por ejemplo al 711. Dejemos por ahora la dominación romana o visigoda, que no venían a regalar golosinas. 

Lo primero que hay que preguntarse es la diferencia entre estas invasiones y lo primero que vemos, que si es coincidente era en ser implacable con los pueblos que se resistían, que o bien morían o bien los esclavizaban y se quedaban con sus tierras. 

Hay una variante en cambio, que parece significativa, son las creencias, dioses o religión de los pueblos sometidos, algo que coo se ha podido ver a través de la historia ha sido origen de numerosos enfrentamientos y encarnizadas bqatallas.

Los romanos permitían a los pueblos sometidos seguir con sus dioses y los hacía suyos, hasta que el siglo IV todos el imperio romano adoptó el cristianismo. Los visigodos que también eran cristianos, tuvieron algún problemilla como unitarios, pero al final unificaron el reino hispano como cristianos trinitarios. 

Sin embargo la invasión árabe, además de su cultura traía una nueva religión para los pueblos conquistados a los que querían convertir. 


Al principio los nuevos invasores fueron permisivos, toda la población era cristiana y necesitaban mano de obra para que trabajase los campos y decidieron presionar a través de los impuestos.

Los que se convirtieran a su religión serían beneficiados y los que decidieran seguir con su religión y su cultura pagarían gravosos impuestos, sería una comunidad marginada, tampoco podían restaurar sus templos, ni construir nuevas iglesias. 

A pesar de todo esto muchos decidieron mantener su cultura y su religión. Se les llamó Mozárabes (o arabizados culturalmente) y a los conversos Muladíes.

En Hispania se conformaron dos territorios en base a su religión, la musulmana y la cristiana, que mantuvieron luchas por un período de ocho siglos. 

Algunos llaman a la Hispania musulmana "al-Andalus", !Vencedores de los Vándalos". Pero no tenían duda que el territorio que habían conquistado era Hispania o Ispam y así se acuñó en la primera moneda que se hace de esta época, por lo que no se entiende que se siga llamando Al Andalus a la Hispania musulmana.

Granada, su origen y la convivencia entre las tres comunidades

Pero hablemos de Granada, ya que el libro habla de los moriscos granadinos. El origen de Granada se remontan al pueblo íbero de los turdetanos, que en la cima de la actual Albayzín fundaron su ciudad fortificada en el siglo VI a.n.e, que llamaron Iltur, Oppidum Iliberis, Iliberri, Eleberia,…, en este territorio vivían, además de los iliberitanos, una gran comunidad serfardí en la colina de la actual Torres Bermejas que llegaron en torno al siglo II. 

En esta época de conquista la capital de la Cora o provincia se sitúa en el actual Atarfe con el nombre de Elvira derivación de Eleberia. 

La convivencia entre estas dos comunidades y la nueva, que era la dominante y minoritaria, nunca fue idílica y fueron frecuentes las protestas, en principio pacíficas, después mediante las armas y la rebelión, como la acaecida en el siglo X, en la  guerra de las Alpujarras, cuando muladíes y mozárabes se levantaron contra el poder de Córdoba. 

Fue el mismo Abderramán, el que su puso al frente de un gran ejército y en el castillo de Juvilles, derrotó por agotamientos a los rebelados. Los muladíes fueron perdonados y los mozárabes fueron decapitados.

En el siglo XI, un ejército formado por una de las dinastías imperantes en el Magreb, los Ziríes, llegan a Hispania para ayudar a derrotar a los Omeyas en Córdoba. Una vez conseguido este fin, el nuevo califa en premio a su servicio le dice a Zawi Ben Zirí que se vaya a Granada y funde su reino y, así lo hizo.

Se crea la Taifa o Reino Zirí en el siglo XI, que se situó en el antiguo Iliberis en el actual Albayzín y que llamaron Granada. El Sultán pone sorprendentemente como visir a Ib al-Nagrela, miembro de la comunidad sefardí, a quien sustituyó su hijo. 

Durante este período prosperó la comunidad sefardita, lo que hizo enfurecer a la comunidad musulmana, que, según cuentan los historiadores, en una noche acabó con la comunidad judía. Los pocos o los muchos que se salvaron huyeron a los reinos hispanos cristianos del norte. Se acabaron los sefardíes en el reino hispano musulmán de Granada. 

Las condiciones para los mozárabes cada vez eran peores. Agobiados por los impuestos y por el desprecio social, los mozárabes pidieron auxilio al rey de Aragón que llegó hasta las puertas de Granada, pero que no decidió su asalto, dejando en la estacada a los mozárabes. Muchos optaron por irse con el rey aragonés temerosos de las represalias y los que se quedaron sufrieron las consecuencias físicas y sociales,  situación que se vió agravada con la llegada de los Almorávides y Almohades, siendo la comunidad que pagó las consecuencias de estas invasiones, los que no murieron en la batalla o en las represalias, fueron expulsados al norte de África, donde perecieron casi todos, por el pillaje y el robo.

Y así, cuando se funda el Reino Nazarí en el siglo XIII por el jienense al-Hamar, en el nuevo reino ya no quedaba un solo mozárabe-cristiano, ni un solo sefardíes, dos comunidades que siglos antes conformaban toda la población y que también eran granadinos.

Estos hechos y este devenir también es historia y no se trata ahora de denominar a este período como un genocidio ni nada que se le parezca. 

No hay buenos ni malos, es historia, pero conviene contar toda la historia como historia, y no prejuzgar, juzgar y condenar una parte de la historia, de la que sabemos hasta si se bañaban o no, si firmaron unas capitulaciones y si se respetaron o no, también en otras épocas se firmaron otras capitulaciones, que tampoco se cumplieron, hubo batallas cruentas como las que realizaba Almanzor y no se ve tanta pasión a la hora de denunciarlas. 

Mi recuerdo para los granadinos mozárabes-cristianos, sefardíes y muladíes que también eran granadinos y como no puede ser de otra forma para los moriscos y así podríamos regresar hasta los íberos turdetanos.

Narciso R. Crespo

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